El Rey de Copas
Su nombre
está inscrito en lo más
grande del automovilismo chileno,
llegando a ganar más de
cien carreras durante su vida
como piloto. Aquí una
historia llena de pasión
y superación de una
leyenda en vida.
Reportaje
por Matías Marambio en Revista
Cosas, mayo, 2008.

Tras el cierre de Las Vizcachas,
el automovilismo chileno ha
vivido días difíciles.
Si bien la pasión por
las tuercas sigue viva en pruebas
como la Fórmula 3 o la
T.C. 2000, se está
lejos de la época dorada
del deporte motor, en la que
surgieron pilotos que enaltecieron
esta disciplina. Uno de ellos
es Juan Gac Soto, uno de los
pioneros del automovilismo
en el Cono Sur y leyenda viviente
del automotor nacional.
Dueño de una memoria casi
fotográfica, recuerda
como si fuera ayer los inicios
de su carrera de piloto. En su
taller mecánico de 10
de Julio, quedan los recuerdos
de sus más de cien triunfos,
tanto en Chile como en Perú y
Argentina. Los trofeos, medallas,
recortes de diarios y galardones
varios que adornan su oficina,
son testigos mudos de sus éxitos,
los que también han sido
coronados con premios como al
mejor deportista del año,
el que obtuvo dos veces. Esta
es la historia de un hombre que
desde niño quiso correr
en auto, y que lo entregó todo
para alcanzar ese sueño.
Esta es la historia de Juan
Gac, contada por Juan Gac.
Los inicios

El casi debut
“A los 15 años, ansioso por correr, tomé ‘prestado’ el auto de mi papá, un Chevrolet 1928 descapotable, para competir en el circuito de Quinta Normal. En esa época no se usaban cascos ni cinturón de seguridad. Como era muy chico para competir, me conseguí prestada una chaqueta de cuero que me llegaba hasta los tobillos, para así verme más grande. En eso se me acercó el director de la prueba, don Salomón Cliper, y me preguntó de quién era el auto. Yo le dije que era de mi papá y que él andaba por ahí. Hice como que lo buscaba hasta que los carabineros se llevaron el auto en prenda. Se corrió la carrera y yo me fui caminando, todo desilusionado. Mi papá, que se había dado cuenta de que le había sacado el auto, estaba parado en una curva. Me vio y me dijo: ‘Sabía que estabas aquí, por qué no me avisaste, habría partido manejando yo y después te habría pasado el auto’. Ahí me di cuenta de que él me apoyaba”.
El primer triunfo
Su anhelado primer auto

La leyenda
“Con los años me compré en argentina una ‘liebre’, un Renault Torino, conocido así por lo rápido. Con ese auto empecé a ganar más carreras. Eso hasta que en 1977 viajé a Estados Unidos a comprar repuestos para mi taller. No sabía nada de inglés, pero pedía los catálogos y apuntaba con el dedo lo que quería, y así me hacía entender. Después de ese viaje salí campeón inmediatamente en Las Vizcachas usando un motor V8, que era inédito en el mercado nacional. Pero sin duda una de las carreras que recuerdo con más cariño fue la 24 horas de Daytona de 1995. Ahí competí con un equipo chileno para lo que compré un auto de la Serie World Cars, que me salió una fortuna. Esa vez terminé octavo de 100 participantes, y el ganador fue Paul Newman”.
| Anterior | Salir | Subir |