Soldamos piezas metálicas que se han
fracturado y también recuperamos zonas desgastadas por
el uso. En este último caso, efectuamos una soldadura
de aporte, de manera, que la piezas desgastadas, vuelven a recuperar
su volumen original.


Si su necesidad es soldar una pieza trizada,
que no soporta altas temperaturas, tenemos la solución.
Por ejemplo, podemos reparar bloques de motor, que se han fisurado,
por cambios rápidos de temperatura. En una caso así,
no es posible aplicar soldadura convencional al fierro fundido.
Es por eso que reparamos la pieza utilizando un sistema, que
nosotros hemos denominado: soldadura en frío. La piezas
son reparables sin aplicar altas temperaturas de fusión.
Soldar al Oxígeno Acetileno
Soldar es agregar un metal en estado líquido, a dos piezas
metálicas, con el propósito de unirlas y lograr
que se comporten como si fueran una sola pieza continua. El metal
que se utiliza para que las piezas suelden, dependerá del
material de que se componen.
Para conseguir una buena soldadura, de cualquier tipo que sea,
se debe lograr embeber con ella las superficies que se quieren
unir y luego, aportar el material suficiente para generar el
cordón de unión. Embeber con soldadura es algo
sencillo mientras las superficies estén libres de suciedad.
El peor enemigo de una buena soldadura es la suciedad que puede
quedar mezclada con la fundición de los metales. La continuidad
de las moléculas que conforman la unión, se ve
interrumpida por cuerpos extraños que no son de su propia
naturaleza, impidiendo una cohesión de calidad.
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